Te gusta el pan…te gusta el vino, entonces tenés que leer esta nota

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El pan y el vino son dos elementos básicos de la gastronomía mediterránea. Aunque tradicionalmente se han asociado a diferentes momentos de la comida, la realidad es que pueden combinarse de forma excepcional para crear experiencias sensoriales únicas.

En este artículo, exploraremos el apasionante mundo del maridaje entre pan y vino, descubriendo las claves para encontrar la combinación perfecta para cada ocasión.

El pan como elemento clave en la cata de vinos:

La imagen del vino muchas veces viene acompañada por una tabla de quesos o un racimo de uvas. Pero, ¿qué hay del pan? En muchas catas de España se utiliza un tipo de pan típico andaluz muy especial llamado la regañá. Se caracteriza por ser el único alimento elaborado especialmente para catar vinos. La regañá es un pan seco que sirve para limpiar el paladar de los catadores y así evitar distorsiones en las percepciones que ofrece cada tipo de vino.

El pan en la mesa: armonía de sabores y texturas:

El pan casi siempre viene asociado a la comida ya sea para ayudar a empujar, mojar en la salsa, adornar, acompañar o condimentar. En algunos restaurantes el vino que te ofrecen normalmente suele ir ligado al tipo de comida que vas a degustar, pero ¿y qué pasa con el pan? ¿También te lo ofrecen acorde con el tipo de vino que se ha pedido?

En la gran mayoría de los casos, la respuesta es negativa. En este artículo vamos a ver algunas opciones para disfrutar del maridaje del pan y el vino en diferentes tipos de comidas.

Maridajes para diferentes tipos de comidas:

Pan blanco de hogaza: ideal para embutidos y quesos. Si es un pan muy sabroso mejor será combinarlo con quesos poco curados o embutidos suaves para que no enmascaren su sabor. De vino, la mejor opción para potenciar el sabor del pan será el blanco, como el Pinot Grigio o un rosado espumoso.

Pan con aceite: perfecto para untar tomate natural o para acompañar al pescado. Para esta rica combinación el vino perfecto es un blanco fresco como el Sauvignon Blanc.

Carnes rojas: ideales acompañadas de pan de barra rústico, y si fuera un guiso o la carne estuviera condimentada con algún tipo de salsa el pan ideal sería uno con la corteza crujiente y mucha miga como la gallega. El vino tinto que mejor coordina es el Tempranillo o el Merlot.

Pan candeal: perfecta para acompañar un vino blanco de la tierra seco si se trata de un arroz con marisco o pescado y tinto joven o un pinot noir si está acompañado de carne blanca o pollo.

Pan integral: ideal para guisos y estofados. El toque explosivo de sabor será el de un buen Rueda joven.

Chocolate: qué mejor que acompañarlo de pan de baguette y un vino dulce como el Oporto, Moscatel o Pedro Ximénez.

Consejos para un maridaje perfecto:

Considera el tipo de pan: la textura, el sabor y los ingredientes del pan influirán en el maridaje.

Ten en cuenta el tipo de vino: el color, la intensidad, la acidez y el dulzor del vino son factores importantes a la hora de elegir el pan adecuado.

Presta atención a los demás elementos de la comida: el maridaje del pan y el vino debe estar en armonía con el resto de los platos.

Experimenta y diviértete: no hay reglas estrictas en el maridaje, lo importante es encontrar las combinaciones que más te gusten.

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