¿Cómo es el vino de Perú?

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Aunque Perú no es uno de los principales productores de vino en el mundo, sí existe cultura del vino y producción propia en el país que cuenta con diversas regiones vinícolas que elaboran vinos de alta calidad.

Una de las principales regiones vinícolas en Perú es Ica, ubicada en la costa sur del país. Allí se producen vinos tintos y blancos a partir de variedades de uva como la Quebranta, la Negra Criolla y la Moscatel de Alejandría. Otras regiones vinícolas en Perú incluyen Moquegua, Tacna, Arequipa y Lima.

La producción de vino en Perú ha experimentado un crecimiento en los últimos años, impulsada por el aumento de la demanda interna y por la exportación de vinos peruanos a otros países. Además, se están implementando iniciativas para mejorar la calidad del vino peruano y para promover su consumo tanto en el mercado local como en el internacional.

¿Qué vinos se producen en Perú?

En Perú se producen diversos tipos de vinos, tanto tintos como blancos, y la mayoría de ellos son de alta calidad. Algunas de las variedades de uva más utilizadas en la producción de vino en Perú son:

  • Quebranta: una variedad de uva tinta originaria de Perú, que se utiliza para la elaboración del pisco y también para producir vinos tintos.
  • Negra Criolla: otra variedad de uva tinta autóctona de Perú, que se utiliza para producir vinos tintos.
  • Moscatel de Alejandría: una variedad de uva blanca muy aromática, que se utiliza para producir vinos blancos.
  • Torontel: una variedad de uva blanca muy aromática, que se utiliza para producir vinos blancos y piscos.
  • Malbec: una variedad de uva tinta de origen francés, que se cultiva en algunas regiones vinícolas de Perú y se utiliza para producir vinos tintos.
  • Además de estas variedades de uva, también se están cultivando otras variedades en Perú, como la Cabernet Sauvignon, la Syrah y la Merlot, entre otras.

En cuanto a los estilos de vino, en Perú se producen vinos jóvenes y frescos, así como vinos de guarda, con mayor complejidad y estructura. También hay vinos espumosos y dulces, entre otros.

vinos de perú
Vinos peruanos (Foto: Salón del Vino Peruano)

¿Cuánto vino se produce en Perú?

La producción de vino en Perú es relativamente baja en comparación con otros países productores de vino en el mundo. Según datos de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), en el año 2020 Perú produjo alrededor de 9 millones de litros de vino.

Sin embargo, la producción de vino en Perú ha venido experimentando un crecimiento en los últimos años, impulsada por el aumento de la demanda interna y la exportación de vinos peruanos a otros países. Además, se están implementando iniciativas para mejorar la calidad del vino peruano y para promover su consumo tanto en el mercado local como en el internacional.

Es importante destacar que la producción de vino en Perú se concentra en pequeñas y medianas bodegas y en proyectos familiares, lo que contribuye a la diversidad y calidad de los vinos producidos en el país.

Bodega de Perú
Bodega peruana de producción de vino y pisco, en la región de Ica (Perú). Foto de Marktucan

¿Qué regiones producen vino en Perú?

En Perú existen varias regiones que producen vino de alta calidad, cada una con características y variedades de uva propias. Algunas de las regiones vinícolas más destacadas de Perú son:

  • Ica: ubicada en la costa sur del país, es una de las regiones vinícolas más importantes de Perú. Allí se produce vino tinto y blanco a partir de variedades de uva como la Quebranta, la Negra Criolla y la Moscatel de Alejandría.
  • Moquegua: situada en la costa sur del Perú, es una región vinícola emergente que produce principalmente vino tinto a partir de la uva Quebranta.
  • Tacna: también ubicada en la costa sur, es una región vinícola que produce vinos tintos y blancos de alta calidad, especialmente a partir de la uva Negra Criolla.
  • Arequipa: situada en el sur del país, es una región vinícola con una larga tradición en la producción de vino, que se remonta a la época colonial. Allí se produce principalmente vino tinto a partir de la uva Quebranta.
  • Lima: en la costa central del país, es una región vinícola emergente que produce principalmente vinos blancos a partir de variedades de uva como la Moscatel de Alejandría y el Torontel.

Cada una de estas regiones tiene sus propias particularidades y estilos de vino, lo que contribuye a la diversidad y riqueza del vino peruano.

Un recorrido por la historia del vino en Perú

En la tercera década del siglo XVI, entre 1535 y 1540, se inició la viticultura en Perú. Las cepas primigenias se plantaron en el Cuzco, en el valle de La Convención, a una altura insospechada. Aunque cueste trabajo creerlo, las uvas de las cosechas iniciales se vendieron para consumo directo siguiendo, quizá, la normativa dictada por Moisés que recoge la Biblia. Según el Inca Garcilaso, que tanto sabía de los vinos de Córdoba, el primer caldo cuzqueño se elaboró en la hacienda Marcahuasi, propiedad de Pedro López de Cazalla, secretario de Francisco Pizarro. Como no existía ningún lagar de fábrica, la uva fue pisada en una artesa y el mosto fermentado en un recipiente de barro. Lo que impulsó a Pedro López a elaborar vino fue: «la honra y fama de haber sido el primero que en el Cuzco hubiese hecho vino».

Corría el año 1553 cuando Francisco de Caravantes (hoy se elabora en Tacna un pisco de gran calidad con ese nombre) trajo al Perú cepas procedentes de las Islas Canarias que, inicialmente, se plantaron en los alrededores de Lima. Desde allí el cultivo se propagó por todo el territorio rio peruano: hacia el sur por Ayacucho, Arequipa, Moquegua gua y Tacna aunque, sin lugar a dudas, fue en Ica donde se lograron los mejores resultados gracias a las condiciones climáticas y edafológicas de la zona. Hacia el este, por la ruta hacia Huancayo – hoy llamada carretera central- por el distrito de Ate-Vitarte y otras poblaciones próximas, Santa Clara entre otras. Las misiones dirigidas por jesuitas colaboraron no sólo en la propagación de la vid por todo el país, también en el buen cultivo y en la introducción de normas enológicas allí desconocidas que propiciaron la elaboración de vinos de calidad. Y, también hay que decirlo, en la elaboración del aguardiente de vino peruano, en la elaboración del pisco.

El cultivo de la vid siguió extendiéndose en los años siguientes plantándose nuevas variedades traídas desde España. Quizá sea exagerada la producción que cita un autor de la época, diez millones de kilos de uva y mayor cantidad aún en Chile.

En 1620, contadores del Virreinato del Perú aforaban una cosecha de vino de 300.000 botijas. Se comentaba «Las viñas son mejores que las de España, una parra de este Valle de Pisco, da más uvas que seis de las de España, porque son más altas y grandes, pero también cuenta el buen clima y terreno, ésta es una tierra de promisión en todo». Era la producción más importante al sur de Lima. Buena parte de ella se dedicaba a la elaboración de aguardiente. Esclavos negros se ocupaban de las tareas agrícolas.

La historia se repite. En este caso no se ordenó el arranque que de parte del viñedo tal como lo dispuso el emperador Domiciano pero, en 1654, sí se prohibió que se siguieran plantando cepas en todas las colonias para defender los intereses comerciales de los viticultores de la metrópoli.

La importancia vitivinícola peruana fue declinando por diversos motivos, entre los que se deben destacar algunos terremotos, epidemias de peste, el declive de la minería de Potosí, la expulsión de los Jesuitas (1767) y la sustitución del pisco por aguardiente de caña. A partir de mediados del XIX, por la importancia que iba adquiriendo el cultivo del algodón, el «oro blanco» y por las guerras. Según Lacoste, «la Guerra del Pacífico resultó letal para la viticultura peruana. Así por ejemplo Moquegua fue invadida cuatro veces entre 1870 y 1883 y los chilenos fueron culpados de generalizadamente damente robar, saquear y destruir propiedades, capitales y recursos de la industria vitivinícola». Para agravar aún más la situación, los viñedos peruanos sufrieron una plaga de filoxera para esa misma época, lo cual terminó por llevar a la ruina a la industria vitivinícola peruana a fines del siglo XIX».

Por estas fechas, se introducen variedades francesas: Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir, Semillon Blanc…, en sustitución de las antiguas cepas españolas. Poco antes, había sido abolida la esclavitud, la mano de obra barata.

La Compañía de Jesús llegó a ser el primer productor peruano de vino y pisco. Contaba con ciento noventa haciendas, entre ellas algunas tan importantes como la de Ocucaje que pasó a manos del Estado cuando gobernaba el Perú Manuel de Amat y Junyent, Virrey enamoradizo y enérgico a quien se le atribuyen románticas historias con la bella Perricholi.

Actualmente, la vid ocupa en Perú una superficie que ronda las doce mil hectáreas, que producen alrededor de ciento catorce mil toneladas de uva con un rendimiento por hectárea de más de nueve mil kilos.

Parte del vino se destina a la elaboración de pisco que alcanza un volumen de un millón trescientos mil litros.

Fuente: Vinetur.com

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