De los terroirs extremos al nuevo paradigma del vino: una charla afondo con Claudio Maza en su día

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En el marco del Día del Enólogo que se celebra este próximo 7 de septiembre, nos propusimos repasar el pulso de la viticultura actual junto a Claudio Maza, el enólogo principal de Bodega El Esteco.

Con la sinceridad, la visión técnica y el rigor que lo caracteriza, Claudio Maza, enólogo principal de Bodega El Esteco nos abrió las puertas del establecimiento para analizar los desafíos de los Valles Calchaquíes, los nuevos lanzamientos y hacia dónde va el vino argentino.

Conmemorar el Día del Enólogo no es solo mirar hacia atrás y honrar una trayectoria, sino asumir la responsabilidad de desafiar los límites geográficos y climáticos que la industria impone por inercia. En regiones extremas como los Valles Calchaquíes, la labor enológica exige hoy una lectura fina y despojada de prejuicios. Ya no se trata meramente de domar el calor o buscar madurez sobreexpuestas, sino de entender que el norte argentino esconde microclimas capaces de albergar expresiones de frescura inéditas. Para Claudio Maza, el verdadero pulso de la enología actual radica en esa audacia técnica: salir a buscar la identidad en rincones impensados, interpretar el paisaje con precisión milimétrica y transformar cada vendimia en una declaración de principios sobre lo que el terroir calchaquí todavía tiene por revelar.

Comencemos hablando de uno de los grandes aciertos de los últimos tiempos, el Blend de Extremos Pinot Noir. ¿Cómo evalúan la repercusión que ha tenido y qué les enseñó sobre el norte argentino?

El lanzamiento del Blend de Extremos Pinot-Pinot tuvo una repercusión espectacular. Apostamos por una línea pretenciosa que nos marca una idea: que el norte no es tan cálido como la percepción general cree. Nos da la posibilidad de que, ajustando puntos de cosecha y trabajos en bodega, podamos tener variedades consideradas de climas fríos en este lugar. Eso nos invita a pensar que no somos tan calientes como creemos, porque se pueden desarrollar estas variedades. La verdad que es increíble. Obviamente le encontramos los puntos de cosecha, hacemos trabajos en la planta, y utilizamos otras formas de elaboración en bodega donde el varietal se expresa de manera más nítida.

Justamente, hablando de novedades, se viene un lanzamiento importante para la bodega. Contanos de qué se trata.

Es una línea que por ahora tiene tres vinos: dos tintos (un Malbec y un Cabernet Sauvignon de la zona de Chañar Punco en Catamarca) y un Torrontés de Cafayate, en Salta. Es empezar a mostrar todo el trabajo que venimos haciendo dentro de Catamarca, que creemos tiene mucho potencial. Hay una búsqueda en esta línea que tiene que ver con la crianza. Buscamos vinos que tengan una buena concentración aromática, que sean potentes en ese aspecto. En el Malbec resalta la fruta fresca, fruta roja fresca ácida, con una buena acidez en el vino; y en el Cabernet, la tipicidad de los Cabernet del Norte bien marcada. El Torrontés será un Naranjo, que fue un desafío muy importante, ya que es el primer naranjo de la bodega, y nos gustó hacerlo a partir de nuestro emblema, el Torrontés. Las elaboraciones son muy sencillas: buscamos hacer los torrontés antiguamente con las pieles, manteniéndose mucho tiempo (alrededor de cinco meses) con poco movimiento para no hacer sobre extracción, pero sí con cierta textura (que creo que es la gracia por donde pasan los naranjos), además del perfil aromático con notas de hierbas secas y un costado cítrico, más tirando a la cáscara y aceites de la naranja.

Una de las discusiones recurrentes en el mercado actual es el rol de los productos sin alcohol o de baja graduación. ¿Cómo ves ese segmento para el futuro de las bodegas?

Creo que las bodegas que hacen volumen tienen que tener estos productos, tienen que tener algunos productos con cero alcohol. No sé si el negocio va a pasar por lo de cero alcohol, la verdad que no lo sé; me podría inclinar más por el negocio de los 5 a los 9 grados, con productos a base de vino, con cócteles y esa tendencia. Me parece que un producto mejor es la burbuja en el espumante, que lo levanta y lo pone en otro lugar, no así los vinos que he estado probando, pero bueno, es una opinión personal. Me quedo con algo fresco, liviano, fácil de tomar, con productos de 5 a 9 grados. Ciertamente hay que atender a un mercado que va en esa tendencia de consumir menos alcohol, de que una embarazada pueda probar algo con cero grados, o personas a las que la vida les ha hecho mal y pueden tener una ventana para un consumo sin alcohol. La tecnología y el desarrollo hoy nos pueden ayudar, y las cosas que estamos escuchando que pueden venir creo que pueden ser mucho mejores de las que están. Así que, pulgar para arriba.

Profundizando justamente en esa categoría, ¿qué nos podés contar de las novedades recientes de la bodega en este rubro?

Con respecto a los low alcohol o cero alcohol, hemos sacado este año ese producto. La verdad es que a mí me gusta mucho el perfil que le hemos brindado. Creo que tenemos una oportunidad en el Torrontés, que no tiene una acidez málica elevada y puede soportar cosechas tempranas. Eso nos llevó también a cambiar la matriz de nuestro dulce natural, que tenía 10.5 o 11 grados y lo llevamos también a low. Me parece que con un buen nivel de azúcar equilibras con lo que sacamos de alcohol. Filosóficamente nos fuimos a eso y me parece que quedó muy bien: es un packaging nuevo, refrescado, los colores están atinados, y la verdad es que me ha gustado el producto como quedó.

Para ir cerrando y pensando en la coyuntura productiva, ¿cómo has visto el balance de esta primera vendimia en el Norte y cómo se preparan frente a los escenarios climáticos actuales?

La vendimia en el Norte ha sido muy buena. Para lo que viene, hay que ver, pero las primeras expectativas que tenemos son de estas cosechas que vamos a recordar, sobre todo porque tenemos una buena intensidad de fruta fresca, muy buenos tintos, muy buenos blancos, una muy buena acidez. La madurez ha sido muy lenta; te diría que hacía mucho que no teníamos una cosecha de este tipo donde la madurez fue muy lenta, en donde hay alcoholes moderados, no se incendió la fruta. También hay un equipo consolidado agronómico y enológico con el que hace muchos años que trabajamos juntos, que sabemos para dónde va el Norte, sabemos el estilo que queremos imprimir, y en ese sentido la verdad es que fue muy buena. Con respecto al cambio climático o esta corriente Súper Niño que se nos va a avecinar para la primavera-verano de esta campaña, en el Valle Calchaquí tiende a pegar de manera diferente a como pega en Mendoza. Allí es una primavera húmeda y puede ser un verano húmedo con muchas lluvias; en Cafayate, en el Valle de Calchaquí, es al revés: son años secos, que no significa que sean buenos tampoco, porque suelen ser años medios calientes. Al ser seco, podemos tener algunas heladas aparejadas en octubre o en noviembre. Hay que esperar, pero cada vez que hemos tenido estos episodios, alguna helada ha habido y después estar muy atentos si viene una vendimia cálida, anticipar puntos de cosecha para que la fruta no se queme, no se sobremadure. Ese va a ser el gran punto de atención.

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