Por Daniel Marín (*)
Hacer vinos lejos de casa, quizás para un enólogo mendocino sea un reencuentro con
su pasado, o una búsqueda de algún posible futuro.
Dos vendimias al año, en diferentes continentes, una manera de robarle tiempo al
tiempo, el lugar elegido es una de las comarca vinícola históricas de Europa, la región
del Ribeiro situada en la provincia de Ourense Galicia.
Ribeiro tierra de agua, piedra y vino. De exuberante belleza el tiempo parece haberse
detenido, en lo más alto siempre una pintoresca iglesia, casas de piedra, estrechas
callejuelas, en las que la vida florece del ondulado paisaje de laderas repletas de
viñedos ancestrales que se pierden sobre los ríos Miño, Arnoai y Avia.
Tan solo el vino después del hombre es el único que puede transmitir el paisaje y
contar una linda historia como la de los hermanos Héctor y Pablo Durigutti que en el
año 2016 compraron una pequeña finca con una típica casa Gallega, en la aldea de As
Bouzas, Castrelo de Miño. Una casa de piedra que restauraron para darle forma a su sueño
bodega Castrelo das Pedras 1836 y en la vendimia 2017 elaboraron su primer vino
Gallego.

Proyecto silencioso del que los amantes del vino tenemos grandes expectativas, son
las micro elaboraciones de Matías Michelini que comercializa con los nombres de Avía
y O`Morto.

(*) Sommelier mendocino radicado en Ourense, Galicia (España).






































