Julio Viola: «Para Bodega del Fin del Mundo, la Patagonia lo es todo»

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En abril de 2003 Bodega del Fin del Mundo abrió  sus puertas y es por ello que celebra felizmente sus 15 años de existencia y de logros. Su creador, Julio Viola, en un diálogo exclusivo con El Malbec.

¿Qué significa para Ud. ser parte de los pioneros de la vitivinicultura patagónica?       Como desarrolladores de San patricio del Chañar y pioneros en la provincia de Neuquén sentimos orgullo y responsabilidad por partes iguales. Hay veces en que miro para atrás y no puedo creer todo el camino recorrido. Hoy los vinos de la Patagonia están muy bien posicionados y creemos que es una tendencia que crece.

¿Qué representa la Patagonia para Ud. y para la Bodega?
La Patagonia es mi lugar en el mundo, del que me enamoré y elegí para vivir hace más de cuarenta años y es donde decidí emprender. Para la bodega, la Patagonia lo es todo. Somos porque estamos en Patagonia, es nuestro atributo diferencial, nuestro nombre.

¿Cómo fueron los primeros años, produciendo uva y vinificando en un lugar que hasta el momento no era referente de la industria?                                                        Fueron difíciles y a la vez excitantes porque desarrollar una región de cero es una aventura. Desde la parte climatológica hasta los desafíos más insólitos. Podes tener expertos en viticultura de otras regiones que no den con la tecla por las características tan diferentes que encontraron acá. Por eso parte de nuestra estrategia fue con trabajar con agrónomos y enólogos con experiencia en la región. El viento por ejemplo hay que tenerlo en cuenta. Capaz que un ingeniero de Mendoza o de California viene y pone una manguera de goteo a 20 cm del suelo y en sus lugares de origen sería lo correcto. Acá el viento vuela la gotita de agua y no podes regar la planta de vid. Fue un aprendizaje muy grande que hice junto a un grupo de grandes profesionales.

Qué significó la llegada de Michel Rolland apostando al proyecto?                             Significó y significa un apoyo. Un «acá hay algo que vale la pena». Más allá de que ahora nos une una relación de amistad que Michel haya venido a Patagonia y haya decidido acompañarnos durante más de diez años es un honor.

¿Qué queda hoy de aquella primera botella que se etiquetó de Postales Del Fin del Mundo?                                                                                                                      Sabés que tenemos vinos de las primeras elaboraciones que están increíbles. De los primeros primeros que incluso cerramos en forma manual. Quedan algunas botellas de aquel postales pero como son vinos sin roble la capacidad de añejamiento no es muy grande. Los reserva y gran reserva y special blend en cambio están, como te decía, increíbles.

En 2002 recibieron el primer premio de la mano de un Malbec cosecha, qué significó eso para una bodega que hasta el momento era muy poco conocida                  También fue un aval. Una forma de decirnos que no era una locura lo que estábamos haciendo. Imagínate que la botella no estaba ni etiquetada y la bodega no tenía nombre. Fue una gran emoción en aquel momento.

A medida que crecía la empresa, crecía la bodega, al inmueble me refiero, qué representa para ustedes esa bodega?                                                                          Es nuestra casa. Unos siempre está pensando qué mejoras le haría a su casa pero es su casa. La bodega es donde está nuestro corazón. Los viñedos y la bodega son nuestra prioridad número uno. Pensá que tenemos todos viñedos propios y que cuidarlos todo el año nos insumo una gran cantidad de trabajo y recursos pero nuestros vinos no son una cáscara de marketing, son todo lo contrario y para eso trabajamos, para no defraudar nunca al consumidor de nuestros vinos. Para eso trabaja toda la familia.

Se abrieron camino en el mundo con una primera exportación a Holanda. Hoy qué rol juega en la bodega el comercio exterior y en cuántos países están presentes.          La exportación juega un papel que siempre aspiramos a que sea mayor y me parece que en el contexto actual es lo natural y es lo que buscan todas las bodegas.

¿Muchos les dijeron que estaban locos, por querer hacer vinos en la Patagonia?           Sí, claro, fue la reacción natural de todas las personas a las que contacté al principio para mostrarles el proyecto. Es que Patagonia tenía un nombre vinculado a las bellezas naturales pero no al vino. Eso lo tuvimos que construir.

¿Hacia donde va Bodega Del Fin del Mundo y sus vinos?
Creemos que vamos siempre hacia la calidad. Es nuestro norte. Vemos todas las tendencias pasar y brillar como estrellas fugaces pero sabemos que lo nuestro es otra cosa. Es hacer vinos buenos, vinos que gusten, que te aseguren un buen momento y en lo posible que te remitan a la Patagonia, a nuestro terruño. Nunca vamos a hacer vinos que no nos gusten porque están de moda o porque venden mucho porque no podemos traicionar nuestra propia esencia.

Es una bodega que tiene una impronta familiar muy presente. ¿Cómo se lleva adelante ese aspecto dentro de algo que no deja de ser una compañía?
Tiene sus bemoles. Nadie que trabaje en una empresa en la que está toda una familia involucrada y en la que hay otra familia en la estructura societaria te puede decir que es un lecho de rosas porque ninguna familia lo es. Tampoco ninguna empresa. Pero es lindo. Saber que uno trabaja con y para la familia es lindo y uno siempre sueña en que se perpetúe y continúe en generaciones futuras.

En conmemoración de su aniversario llevarán a cabo muchas actividades este año. ¿Qué me puede decir de ellas?                                                                                          Algo muy importante que te puedo contar es que vamos a ser la sede de las reuniones de la OIV que no tiene tanto que ver con nuestro aniversario pero sí con el reconocimiento de la región dentro del mundo. Tiene que ver con el reconocimiento también de que Patagonia no es una marca comercial en sí sino una indicación geográfica y que hay que defenderla de los oportunismo comerciales que puedan tener empresas de otros países.
También estamos organizando una expo de vinos de la Patagonia en Buenos Aires el 31 de mayo. Eso para nosotros es muy importante porque habla de la consolidación de la región también.
Con respecto a las celebraciones serán eventos íntimos porque creemos más en esa cerca que en hacer cosas ruidosas.