Hugo Martino: «Somos curiosos y queremos compartir nuestras curiosidades»

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Llegó al mundo del vino en 2001, creando la bodega que lleva su nombre. Hoy produce vinos de corte tradicional, pero también se la juega por varietales poco comunes para la Argentina. A continuación, lo que dejó la entrevista en exclusiva que mantuvo con El Malbec, desde Luján de Cuyo.

Pedido de importadores, «caprichos» de amigos y viajes por el mundo, han llevado a Hugo Martino a atreverse. Es que estos pretextos han sido los disparadores para que este porteño de 54 años se animara a producir vinos de varietales «raros». Cepas emblemáticas y muy conocidas en el mundo entero, pero que han tenido poco arraigo tanto entre los productores locales como entre los consumidores.

Así llegaron los sangiovese, petit verdot, marselan, garnacha, entre otros. Nombres que salen de lo común, por lo menos para aquel consumidor nacional o extranjero que asocia nuestra industria con nombres tan potentes como Malbec, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon o Torrontés.

Hugo Martino es un emprendedor que llegó al mundo del vino en 2001, creando la bodega que lleva su nombre. Hombre de medios y multimedios: revista, radio y televisión para contenidos de política, negocios y economía. Hoy está abocado totalmente a dirigir su bodega, Martino Wines (Ex Fincas Don Martino): un proyecto cuyo orígenes se remontan a 2001, con un enfoque en el negocio de exportación, actividad que actualmente representa el 80% de sus ventas.

Hugo Martino, junto a su hija Fernanda, quien también es parte de Martino Wines.

Martino Wines cuenta con un equipo enológico dirigido por el winemaker Sergio Montiel y el asesoramiento del prestigioso italiano Attilio Pagli, enólogo y viticultor internacional nacido en Toscana, especialista en variedades autóctonas en su país como Sangiovese y un precursor del Malbec.  

«Creo que como en la vida, en los negocios hay ciclos. Una etapa nueva empieza tras 21 años. Una etapa de más profesionalización, de salir al mercado y de mostrar más lo que estamos haciendo», asegura Hugo Martino a El Malbec.

¿Por qué se arriesgan con varietales pocos conocidos en un mercado del vino  que la mayoría tratan de ir a lo seguro?

Porque somos curiosos y queremos compartir nuestras curiosidades y las cosas que vemos en el mundo cuando salimos.Tratamos de llevar a cabo aquellas cosas que nos han gustado o nos han llamado la atención, sin dejar de lado nuestra impronta, nuestro estilo. Buscamos líneas de vinos que mantienen lo tradicional o aquellas características que tienen los grandes vinos europeos. Pero por otro lado también nos interesamos en vinos más frescos. Hacemos de todo un poco para tratar de llegar a consumidores con diferentes gustos y eso en parte es  lo que demanda hoy el mercado.Queremos hacer un sanggiovese lo mejor que se pueda o un Marselán, que en Mendoza hay solo 5 hectáreas, y las estamos produciendo nosotros. Hoy hay países como Uruguay o Brasil que quieren apropiarse de esta cepa como su varietal insignia. 

¿Se encontraron con estas variedades o fueron a buscarlas por algo en particular?

Hay de todo un poco. Por ejemplo el Pedro Ximenez fue un pedido de nuestro importador de los Estados Unidos, que nos dijo basta de torrontés y de lo clásico, hagan algo diferente. Un día nos pusimos a pensar y entre el importador y nosotros decidimos intentar con este varietal. Creemos que cada vez nos está saliendo mejor.Con el Petit Verdot, tengo que ser absolutamente honesto. Dos amigos, uno argentino y otro norteamericano que viven en Brasil, vinieron con la idea de que yo les haga un petit verdot. Al principio me pareció una locura, pero luego terminamos haciendo 10 barricas, de las cuales 5 fueron para ellos y las otras 5 las destinamos al mercado local. Hoy es uno de los vinos mejores puntuados de la bodega y creería que de la Argentina, de ese varietal.Y el Marselan, lo descubrí en uno de los viajes y me gustó. Pregunté si había algunas hectáreas de ese varietal en Mendoza y encontré 5. Las estamos trabajando nosotros y en noviembre sale la primera partida. En general hay mucho de casualidad y me gustaría que hubiese más todavía.

Los vinos de Martino Wines.

¿La idea es destinar esos vinos al comercio exterior o son para el consumo local?

Los hacemos para todos los mercados y lógicamente los testeamos en Argentina. Pero depende mucho del mercado. Hay algunos países que buscan de Argentina solo el malbec, otros que no. Brasil es el caso que te acepta un 50% de Malbec y después la otra mitad te demanda otros varietales y no lo hace solo con Argentina, sino que con todos los países productores de vino. Así como Brasil, hay otros países que si hacés un buen vino lo aceptan, más allá del varietal que sea.

¿Se vienen nuevos varietales que se van a sumar hasta los que ya están trabajando?

Por el momento lo que tenemos en mente es completar algunas líneas. Antes de fin de año vamos a estar sacando una línea de blends, que en realidad la llamamos una familia de blends. Miramos los grandes blends del mundo que son los super toscanos, base sangiovese con una una bordolesa; los cortes de Burdeos, que son dos bordolesas, y los super andinos, que así lo denomino yo, que son de Mendoza y que metimos dos malbec con otra bordolesa. En esa línea me gustaría sumarle un blend de blancas que he probado cosas muy ricas de algunos colegas y es un desafío que tenemos. También me gustaría hacer un blanco para la línea alta. Podría ser un Chardonnay con paso por madera. El desafío siempre es seguir levantando la calidad en lo que ya tenemos. Hay una vuelta de rosca que tenemos que dar a los viñedos y a las maderas.

También están enfocados en la apertura de un espacio gastronómico, un restaurante.

Estamos generando un espacio para recibir gente en la bodega que no se si le podemos llamar un restaurante. Cuando hablé con mis asesores, entre los que se encuentran Lucas Olcese, les dije que el concepto que quiero darle al espacio es que la gente se sienta como en el patio de mi casa. Que vengan a comer y a tomar lo que quieran, en el lugar que quieran. Puede ser en una mesa en el living, en un sillón de jardín o tipo pic nic. Quiero que la gente sienta que está en la casa de un amigo. Nos hemos puesto como objetivo abrir antes de diciembre.

¿Tiene alguna influencia o algún aspecto que se ve reflejado en el proyecto vitivinícola el hecho que vivas en Brasil?

En realidad no hay mucha relación. Pero vivir en una ciudad como Río de Janeiro me da la posibilidad de experimentar vinos de muchas partes. Porque a Brasil llegan vinos de muchas regiones del mundo. Me ayuda mucho para probar y no hace falta viajar para degustar vinos de Grecia, Australia o Italia.

El equipo de Martino Wines.

La bodega y sus vinos

Martino Wines se sitúa en la localidad de Luján de Cuyo, a solo a 20 minutos de la ciudad de Mendoza, su bodega data de principio de siglo, 1901. Posee 44 hectáreas de viñedos propios plantados en la zona de Barrancas y 7 hectáreas de Malbec en su finca La Violeta, corazón de Agrelo con las viñas más antiguas de la zona que datan de 1926 elaborando vinos de alta calidad.

La propuesta de la bodega se concentra en las líneas Martino Superiore, vinos con gran potencial de guarda y Martino Varietales de cepas atípicas que compiten en los segmentos que van desde los ARG $2300 hasta ARG $1200 respectivamente ofreciendo una buena relación calidad precio.

Bodega Martino Wines, en Luján de Cuyo, Mendoza.
Por Esteban Perez Dacuña